Por: Ramón Velásquez Chagoya
Octubre en Oaxaca tiene su manera de recordarnos de dónde venimos. Vuelven el cempasúchil, el copal y el pan de muerto a los mercados, y con ellos algo que aquí nunca se ha perdido: nuestros muertos regresan a la conversación de todos los días.
Quizá por eso sea un buen mes para hacernos una pregunta que solemos evitar: ¿qué vamos a dejar cuando ya no estemos?
La primera respuesta suele ser una casa, un terreno, algún ahorro. Pensamos en el patrimonio como aquello que se puede medir, escriturar o repartir. Pero heredamos mucho más que bienes; heredamos historias, recetas, fotografías, maneras de hablar y de enfrentar la vida. Heredamos también nuestras decisiones y, a veces, nuestras indecisiones.
Esa última herencia suele ser la más pesada. Un terreno que sigue a nombre del abuelo, una escritura que nunca se firmó, una voluntad que todos creían conocer, pero nadie dejó por escrito. Lo que para nosotros fue un pendiente puede convertirse, para quienes queremos, en años de trámites, gastos y distancias dentro de la familia. Cuando no dejamos dicha nuestra voluntad, es la ley la que decide quién hereda y cómo, y el camino casi siempre resulta más largo y costoso.
Por eso la previsión no tiene que ver sólo con la muerte, sino con cuidar la vida de quienes se quedan. Hacer un testamento, ordenar papeles o conversar en familia sobre lo que queremos, no es vivir pensando en el final. Es reconocer que lo que construimos merece continuidad.
Lo veo con frecuencia en mi trabajo: las familias que atraviesan un duelo con más paz no son las que más tienen, sino las que dejaron las cosas en orden. Acompañar esas decisiones con claridad y sin prisa, para que haya certeza cuando más se necesita, es la parte de mi oficio que más valoro.
En Oaxaca sabemos hacer presente a quien ya no está: encendemos una vela, ponemos en la ofrenda lo que le gustaba, contamos sus historias y lo nombramos en voz alta. Tal vez valga la pena preguntarnos también cómo queremos permanecer nosotros. Dejar las cosas en orden es una forma de seguir cuidando a los nuestros cuando ya no podamos hacerlo en persona, pregunta por la campaña septiembre, octubre y noviembre son meses de hacer nuestro testamento, será un honor ayudarte.
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