Por: Dra. Verónica Aguilar
La toxina botulínica, o comúnmente conocida como Botox por su nombre comercial, es un fármaco que tiene múltiples utilidades, además del tratamiento de arrugas relacionadas con la gesticulación facial, principalmente en la zona conocida como antifaz.
La toxina botulínica fue aceptada por la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos en EUA) desde 1989, es decir, lleva más de 35 años en el mercado, demostrando, a través de la prueba del tiempo, su eficacia y seguridad.
Algunos de los usos médicos y estéticos que no conocías del producto se mencionan a continuación:
Tratamiento de estrabismo. La desviación permanente de la posición del globo ocular, debida al desequilibrio de la musculatura propia del globo ocular, es conocida como estrabismo. Este fue uno de los primeros objetivos de tratamiento con la toxina botulínica, debido a que uno de los músculos tiene mayor fuerza que los otros, desviando la mirada hacia ese lado, por lo cual, al infiltrarse específicamente a dosis bajas en dicho músculo, disminuye ese desequilibrio, logrando mejoría en el estrabismo.
Espasmos faciales. Existen casos en los cuales se presenta un desequilibrio entre los músculos de una hemicara con respecto a la otra, muy frecuentemente relacionado con problemas de parálisis facial; es decir, mientras un lado de la cara se paraliza, el otro aumenta su actividad, con mayor frecuencia en casos de parálisis facial. En este caso, además de la terapia física para estimular el lado paralizado, es de gran utilidad la toxina botulínica para disminuir el espasmo reflejo del lado “sano” de la cara.
Migraña. Existen algunos tipos de cefaleas de tipo migrañoso, las cuales se ven beneficiadas mediante la inyección en puntos específicos de la cabeza, realizada generalmente por un neurólogo, logrando el bloqueo de la liberación de neurotransmisores relacionados con el dolor.
Tics. La toxina botulínica (Botox) es un tratamiento eficaz y seguro para tics motores específicos y localizados, ya que relaja el músculo hiperactivo al bloquear las señales nerviosas. Se debe inyectar en pequeñas cantidades en el músculo específico que se encuentra sobreestimulado; además de frenar el movimiento, ayuda a calmar la tensión e incomodidad interna.
Parálisis cerebral (espástica). La inyección intramuscular de toxina botulínica es un tratamiento eficaz y seguro para reducir la espasticidad (rigidez muscular). Esto, además, ayuda a mejorar la movilidad y la terapia física de la persona afectada, siendo segura en estos casos incluso la aplicación en pacientes pediátricos, siempre por personal especializado.
Ansiedad. La aplicación de toxina botulínica (bótox) en los músculos faciales puede influir en el cerebro mediante la retroalimentación facial (facial feedback), reduciendo potencialmente síntomas de ansiedad y depresión, aunque no es un tratamiento oficial ni aprobado para estos trastornos.
Además de los mencionados, puede tener efectos benéficos también en padecimientos esofágicos, anorrectales, así como en algunos tipos de rosácea y cicatrización alterada.
Recuerda que cada uno de estos tratamientos siempre debe individualizarse y llevarse a cabo en condiciones de antisepsia y por un profesional de la salud.
Verónica Belem Aguilar Aragón
Cirujana Plástica, Estética y Reconstructiva
Privada de Monte Albán No. 108, Col. Reforma, Oaxaca de Juárez.
Dra. Verónica Aguilar 55 16 52 35 33







