Por: Romina Silva
México es reconocido a nivel mundial por su extraordinaria diversidad biológica. La gran variedad de climas, relieves y ecosistemas que se distribuyen a lo largo del país crea hábitats ideales para que miles de especies de plantas y animales se establezcan y prosperen. Gracias a esta riqueza natural, muchas especies existen únicamente dentro del territorio mexicano, a estas se les conoce como especies endémicas. Algunos ejemplos bien conocidos son el ajolote mexicano y la vaquita marina, organismos que no pueden encontrarse de manera natural en ningún otro lugar del planeta.
Así como hay animales endémicos, un mayor porcentaje de especies endémicas lo ocupan las plantas, muchas de las cuales pasan desapercibidas a pesar de su enorme valor ecológico y cultural. En este sentido, Oaxaca se distingue por concentrar una parte importante del endemismo vegetal del país. La combinación de montañas, valles y contrastes climáticos ha favorecido la aparición de especies con distribuciones muy restringidas, muchas de ellas poco conocidas fuera de sus regiones de origen. Entre estas plantas se encuentran varias orquídeas nativas, discretas pero singulares, que forman parte del patrimonio natural del estado.
Una de estas especies es Deiregyne diaphana, una orquídea endémica de Oaxaca que se distingue por su tamaño pequeño, flores blancas y con un bello y delicado aroma. Se distribuye en las zonas templadas de Oaxaca, donde florece durante la temporada de secas.
Como muchas orquídeas terrestres, Deiregyne diaphana cumple un papel ecológico importante dentro de los ecosistemas donde habita. Sus flores son visitadas por insectos polinizadores con los que mantiene relaciones especializadas que contribuyen al equilibrio de las comunidades vegetales locales; además, esta especie depende de hongos del suelo para germinar y desarrollarse, lo que la convierte en un indicador sensible de la salud del ecosistema: su presencia suele reflejar suelos bien conservados y poco alterados.
Sin embargo, a pesar de su belleza y singularidad, Deiregyne diaphana enfrenta diversas amenazas. La pérdida y fragmentación de su hábitat debido al cambio de uso de suelo, la expansión agrícola y urbana, así como los incendios forestales y el desconocimiento de su valor ecológico, ponen en riesgo a sus poblaciones. Al igual que las especies emblemáticas como el ajolote mexicano y la vaquita marina, cuyo riesgo de extinción hoy es ampliamente reconocido, otras especies endémicas menos visibles podrían estar atravesando procesos similares sin recibir la misma atención, como es el caso de muchas plantas nativas.
La conservación de esta orquídea depende, en gran medida, de la protección de los ecosistemas templados de Oaxaca y del reconocimiento del papel que las plantas endémicas juegan en el patrimonio natural del estado. Promover su conocimiento, respetar su entorno y apoyar iniciativas locales de conservación, son pasos clave para asegurar que especies como Deiregyne diaphana continúen floreciendo en los paisajes oaxaqueños.
Romina Silva Espejo
Instagram: @romissilva







