Septiembre: el mejor momento para dejar las cosas en orden 

Por Ramón Chagoya 

Corporativo Velásquez Chagoya 

Hablar de un testamento todavía incomoda a muchas personas. A veces pensamos que hacerlo es “llamar” a algo que no queremos que suceda, o que solamente es necesario cuando se tiene una gran cantidad de bienes. Pero en realidad, hacer un testamento tiene mucho menos que ver con pensar en la muerte y mucho más con pensar en la tranquilidad de quienes queremos. 

Septiembre es conocido como el Mes del Testamento, y es una buena oportunidad para poner sobre la mesa un tema que solemos dejar para después. 

Durante años he visto cómo familias que podrían estar atravesando únicamente el duelo por la pérdida de un ser querido terminan enfrentando, además, conflictos por propiedades, cuentas, terrenos, casas o negocios. Cuando no existe claridad sobre qué debe suceder con los bienes de una persona, pueden comenzar trámites largos, gastos inesperados y, en algunos casos, diferencias entre familiares que terminan afectando relaciones de toda una vida. 

Y muchas veces todo eso pudo prevenirse. 

Un testamento no debe verse como un documento frío ni como un trámite reservado para cierta edad. Es, en esencia, una forma de expresar con claridad nuestra voluntad. Es decir: esto es lo que he construido y así quiero que se disponga de ello cuando yo ya no esté. 

No importa si hablamos de una casa, un terreno, un automóvil, un negocio familiar o cualquier otro patrimonio. Lo importante es no dejar en manos de los demás decisiones que nosotros todavía podemos tomar. 

Porque cuando una persona fallece sin haber dejado instrucciones claras, son los familiares quienes tienen que comenzar a averiguar qué corresponde hacer, quién tiene derechos sobre qué bienes y qué procedimiento debe seguirse. Lo que parecía sencillo puede transformarse rápidamente en meses o incluso años de gestiones, documentos, acuerdos y desacuerdos. 

Y ahí aparece una pregunta que vale la pena hacernos: ¿realmente queremos dejarles eso a nuestros hijos, pareja o familiares? 

Hacer un testamento no significa desconfiar de la familia. Al contrario. Significa ayudarla a evitar discusiones innecesarias. 

También significa sentarse a pensar con calma sobre aquello que hemos construido durante años. A veces trabajamos toda una vida para comprar una casa, levantar un negocio o formar un patrimonio y, sin embargo, dedicamos muy poco tiempo a decidir qué queremos que ocurra con todo ello en el futuro. 

Dejar las cosas en orden también es parte de cuidar nuestro patrimonio. 

Por eso, septiembre puede ser un buen momento para dejar de posponer esta conversación. Informarse, buscar asesoría adecuada, revisar nuestra situación particular y tomar decisiones mientras podemos hacerlo con tranquilidad. 

En el Corporativo Velásquez Chagoya creemos que la prevención también es una forma de tranquilidad. Resolver hoy aquello que podría convertirse mañana en un problema puede evitarle a nuestra familia trámites innecesarios y decisiones difíciles en uno de los momentos más sensibles de su vida. 

Hacer un testamento no es pensar en lo que termina. Es decidir cómo queremos dejar en orden aquello que construimos. 

  • Ramón Velásquez Chagoya

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