Rompiendo la continuidad 

Por: Elizabeth Castro 

El 01 de febrero, Adán Augusto López, el polémico líder de MORENA en el senado anunció que dejaba el cargo de Coordinador de la Bancada del partido y la presidencia de la Junta de Coordinación Política; su razón, dedicarse al trabajo político en territorio para fortalecer la presencia de MORENA de cara a las elecciones intermedias de 2027, donde deberá asegurar la mayoría en la Cámara de Diputadas y Diputados Federal.  

Sin embargo, más que un movimiento estratégico, el senador parece haber sido víctima de sí mismo. Su salida estaría ligada tanto a los escándalos de septiembre de 2025 —cuando su exsecretario de seguridad, Hernán Bermúdez, fue capturado y presentado como líder de un grupo criminal que actuó al amparo del gobierno de Adán Augusto—, como al patrimonio del exgobernador tabasqueño, quien durante meses insistió en que todos sus ingresos son lícitos. 

Adán Augusto no ha sido reconocido por su capacidad para el trabajo territorial ni por una relación sólida con la militancia morenista. Su principal fortaleza ha radicado en su habilidad para conciliar intereses, operar políticamente con liderazgos clave y sostener la visión de López Obrador desde cualquier espacio. En ese sentido, ha encarnado una versión del obradorismo más arcaica, sustentada en la cercanía personal con el expresidente y en la idea de una intocabilidad política. 

Mientras se esgrimía como ferreo defensor de los gobiernos de “izquierda” en latinoamérica, dejaba de lado los acercamientos diplomáticos y se contraponía al gobierno norteamericano. Claudia Sheinbaum poco a poco comienza a virar el timón, acepta la incursión de elementos estadounidenses, voltea a ver el fraking como oopción, cancela el envío de petróleo a Cuba, y   

Y aunque Claudia Sheinbaum sostuvo que se trató de una decisión personal, la salida del senador puede representar un respiro para la mandataria. En las últimas semanas, la presidenta ha realizado movimientos y tomado decisiones que parecen marcar distancia con la línea política de su antecesor. 

Mientras López Obrador se erigía como un férreo defensor de los gobiernos de “izquierda” en América Latina, privilegiaba el discurso ideológico sobre los acercamientos diplomáticos y mantenía una relación de confrontación con el gobierno estadounidense. Claudia Sheinbaum comienza, de manera gradual, a virar el timón: acepta la incursión de elementos estadounidenses en tareas específicas de cooperación, abre la discusión sobre el fracking como una opción energética, cancela el envío de petróleo a Cuba y adopta una postura más pragmática en materia de política exterior y económica. 

En ese contexto, la salida de Adán Augusto no sólo reconfigura equilibrios internos en el Senado, sino que también elimina una de las figuras que representaban con mayor claridad la continuidad del obradorismo más duro dentro del nuevo gobierno. Decisión personal o no, este movimiento puede ser uno de los tantos respiros que el gobierno de Sheinbaum necesita, el debilitamiento del tabasqueño puede ser el inicio de algo más grande, y con suerte no será continuidad.  

  • Elizabeth Castro

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