Por: Elizabeth Castro
Iniciamos el mes con dos nuevos partidos políticos en el país: Somos México y el Partido Paz. El primero nació como un movimiento opositor a MORENA y el segundo como un vínculo con el extinto Parido Encuentro Social (PES), aliado del partido gobernante en comicios anteriores. Su primer participación se llevará a cabo en los comicios de 2027, año en que se renovará la Cámara de Diputadas y Diputados Federal, 17 gobernaturas, 31 congresos locales, las 16 alcaldías de la Ciudad de México y más de 1800 ayuntamientos; un proceso complejo que pondrá a prueba las capacidades del INE y los OPL.
La incorporación de los nuevos partidos podría propiciar una mayor fragmentación del voto. En el caso del partido PAZ, existe la posibilidad de que capte parte del electorado que es afín a MORENA; mientras que Somos México podría atraer votos de la oposición. Esta reconfiguración, podría incidir, aunque de manera limitada, en la representación del partido gobernante en la Cámara baja; donde actualmente disfrutan de una posición mayoritaria. Por su parte, la oposición podría encontrar en Somos México una alternativa capaz de atraer a personas que no se sienten representadas por el PRI, el PAN o Movimiento Ciudadano, e incluso algunas decepcionadas de MORENA.
En ambos casos, los resultados de las votaciones podrían transformar la integración de los Congresos y minimizar o maximizar la capacidad del partido en el gobierno para impulsar su agenda legislativa. Todo esto dependiendo también de los umbrales de votación que alcancen los nuevos partidos, ya que al tratarse de partidos nacionales, deberán obtener al menos el 3% de la votación total válida en la elección del Congreso Federal, un porcentaje que disminuirá los votos de otros partidos.
Aunque este escenario es plausible, en el ejercicio del poder al menos uno de los nuevos partidos podría establecer alianzas con MORENA en la cuestión legislativa, tanto de manera permanente como en temas específicos.
Sin embargo, no podemos dejar de lado que el partido en el gobierno se opuso a la formación de los nuevos integrantes de la contienda electoral a través de diversas acusaciones que, en algún momento, deberían ser retomadas por las autoridades electorales para dar pie a un marco normativo más robusto que ponga especial atención en los mecanismos de resguardo y verificación del uso de los datos personales de la ciudadanía que son recabados por los partidos políticos durante los procedimientos para la obtención de su registro y la afiliación de su militancia.
Las acusaciones y controversias jurídicas que enfrentaron los partidos de nueva creación para poder competir en el próximo proceso electoral, alimentan la percepción de que a MORENA no le gusta la competencia, ni la sana democracia, sino mantener el control total sobre los poderes de la unión; no en un ánimo de eficacia gubernamental, sino mediante una lógica de concentración del poder con rasgos autoritarios que merma las capacidades de la oposición tanto partidista, como ciudadana, lo cual limita los contrapesos y atenta contra la pluralidad política, elemento esencial para el funcionamiento de una democracia.







