(951) 188 07 77    |   Oaxaca de Juárez, Oax. Sab, 18 de Sep de 2021

CAMBIANDO
NUESTRA VIVENCIA DE SER MUJER

Rosa Ma. Ortíz Prado

Estos últimos meses, hemos sido testigos de muchas muestras de unión social y de deseo de cambio entre la sociedad mexicana: en las ideas, los conceptos y la manera en que vivimos con ellos. Hay conductas, actividades y crisis sociales que hacen preguntarnos sobre la desigualdad y la violencia hacia la mujer.

En México, más del 50% de las mujeres han vivido, en su relación de pareja, algún tipo de violencia: emocional, física, psicológica o económica. La violencia empieza en los noviazgos y, además, se vive en el día a día en formas mucho más sutiles.

El micromachismo es un término que fue acuñado por Luis Bonino, un psicoterapeuta que, en 1991, dio este nombre a las conductas de machismo diarias y sutiles que a menudo nos pasan totalmente inadvertidas; un machismo que lastima y nos ayuda a perpetuar los ciclos de violencia que a veces ni notamos.

Parte de lo que nos preocupa en relación a estos micromachismos, es que, muchos de estos no son practicados intencionalmente, no provienen de la mala voluntad, ni son ejecutados con planificación deliberada, sino que son dispositivos mentales, corporales y actitudinales, incorporados y automatizados en el proceso de “hacerse hombres”, como hábitos de acción/reacción frente a las mujeres.

Algunos ejemplos, serían frases como: “qué bueno que tu esposo ayuda en casa” (cuando las tareas domésticas son responsabilidad de ambos, por lo cual, no sería ayuda, sino simple repartición justa de labores); o bien, preguntarles a las mujeres solteras “¿cuándo vas a tener pareja?” y no hacer estas preguntas a los varones; o hacer referencia a la vivencia de la sexualidad de una mujer u hombre por la manera en que se viste, etc.

Otro problema que vivimos en México y en otros países del mundo, es el acoso callejero. De acuerdo a cifras de la UNAM, la edad promedio en que una mujer vive por primera vez acoso callejero es entre los seis y diez años. De esta manera, robamos a las niñas la seguridad de poder andar en la calle sin que sean atacadas de manera verbal, sin que se nos enseñe, desde muy jóvenes, que debemos estar siempre “con cuidado” o “con miedo”.

Recientemente, el hashtag que ha circulado en redes #SiMeMatan, nos ha abierto los ojos también a preguntarnos la manera en que culpamos a las víctimas de la violencia y, aunque esto pasa también con niños y hombres, nos damos cuenta de que cuando son crímenes perpetuados en contra de las mujeres, los medios de comunicación tienden a girar su atención a la vida de la víctima, y no al crimen cometido. Miles de mujeres alzaron la voz para exigir que esto cambie, que si un crimen en contra de una de nosotras se comete, no se justifique éste por la manera de vivir la vida que cada una lleva.

Muchas de estas demostraciones sociales han sido tachadas de exageradas o fuera de lugar, desvirtuando la lucha por la equidad, que busca un cambio real, pensando que el deseo de fondo sea agrandar la separación entre géneros, cuando en realidad lo que se busca, es que esta brecha disminuya.

Sería importante preguntarnos ahora, qué podemos hacer con toda esta información; cómo podemos, desde nuestras trincheras, casas, trabajos, escuelas, amistades y familias, ir rediseñado nuestra vivencia de ser mujeres; y cómo podemos empoderarnos y crecer en un ambiente de equidad de género real.

Las invito a que día a día tratemos, primero, de escuchar nuestro lenguaje, procurando cambiar poco a poco las ideas que tenemos sobre lo que hacen los demás, no tachando a una mujer de “fácil” por su manera de vestir, escuchando a las víctimas y no preguntando qué hicieron ellas que propiciaron un ataque. Dejemos que nuestros hijos jueguen con los juguetes que ellos elijan, sin importarnos si son “de niña” o “de niño”. Dejemos de lado, poco a poco, nuestra idea de que por ser mujeres u hombres se tiene que hacer algo determinado.

El cambio puede empezar desde nosotras mismas, desde nosotros mismos. Algo tiene que cambiar, algo tenemos que cambiar.

Como siempre, es un placer poder compartir este espacio con ustedes. Gracias.

 

simematan

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