Jaime Castellanos del Campo y Mariana Jiménez. Un mejor Oaxaca es posible   

Fotografía: Benazhir Sarmiento 

Socialmente: La Navidad es una época que une. ¿Qué representa para ustedes el valor de la familia en estos días y cómo lo viven dentro de su hogar? 

Jaime Castellanos del Campo y Mariana Jiménez: Para nosotros, el valor de la familia en estos días es esencial. La Navidad representa un recordatorio profundo del sentido de humanidad que habita en cada persona. Es en esta temporada cuando pareciera que todos conectamos más con nuestra unidad, el amor, el cuidado y el espíritu familiar. Nos encanta la Navidad porque creemos que, más que una fecha, debería ser un estado constante: un recordatorio de que, si mantuviéramos esos valores durante todo el año, nuestro mundo sería muchísimo mejor. 

S: En un mundo que cambia tan rápido, ¿qué valores consideran esenciales para formar a niñas y niños que puedan construir un mejor Oaxaca? 

JCC y MJ: Estamos convencidos de que reforzar valores desde la niñez es asegurar el éxito de una sociedad sana y próspera. Valores como “si no es tuyo, es de alguien”, la empatía, el respeto, el trabajo en equipo y el bien común, marcarán la diferencia en jóvenes y adultos que decidan dejar atrás ese Oaxaca que a veces parece una cubeta de cangrejos, para abrazar una sociedad que construye puentes donde todas y todos podamos ayudarnos. 

Si alguien alcanza el éxito, que pueda invitar, impulsar y apoyar a las demás personas de su generación; no criticarlas ni frenarlas, sino fortalecerlas. Ese es el Oaxaca del mañana. Ese es el mejor Oaxaca del que siempre hemos hablado. 

S: La educación empieza en casa. ¿Cuál es la enseñanza más importante que buscan transmitirle a su familia durante esta temporada?  

S: ¿Qué tradiciones familiares navideñas procuran mantener porque creen que fortalecen la unión y la identidad en su familia? 

JCC y MJ: Mariana es poblana, así que en las dos fechas importantes —Navidad y Año Nuevo— acordamos pasar una en Puebla y la otra en Oaxaca. De esta manera, ambos mantenemos una convivencia cercana con nuestro núcleo extendido de familia. Lo hacemos así porque tanto para ella como para mí, nuestras familias son igual de valiosas; por eso dividimos estas fechas principales. Fuera de eso, el intercambio de regalos es siempre una tradición constante, y no por una cuestión meramente familiar, sino por principios y valores.  

Y de nuestra familia hacia afuera, siempre procuramos realizar una actividad con impacto social: llevar obsequios a un hospital, acercarnos a un grupo vulnerable o simplemente compartir un poco del amor que Dios, la vida y la comunidad nos brindan. Porque creemos profundamente en devolver lo bueno que recibimos. 

S: Como padres y profesionistas, ¿cómo fomentan el respeto, la empatía y la responsabilidad en su día a día? 

JCC y MJ: Los valores se fortalecen a partir del ejemplo, y eso es lo más importante. El ejemplo arrasa. Como madre y padre de familia, en la pareja que hemos formado, siempre buscamos educar desde el ejemplo, porque no puedes dar lo que no tienes. Estamos convencidos de que el ejemplo es la mejor forma de guiar a Julián, a Jaime y a Leo. 

Creemos firmemente que es a través del ejemplo como se transmiten los valores, los principios, la empatía, el amor, el respeto y la comunicación que queremos para nuestra familia. 

S: Si pudieran dejar un mensaje para las familias oaxaqueñas en esta Navidad, ¿qué les dirían para inspirar esperanza, unión y la convicción de que un mejor Oaxaca es posible? 

JCC y MJ: El mensaje central para las familias que conforman nuestras agencias municipales y nuestra cabecera es claro: en cada hogar de las ocho regiones debe fortalecerse el valor de la familia, de la niñez, de la juventud y de la fraternidad. Estos son los pilares que sostienen a una sociedad. 

Es fundamental reforzar desde casa uno de los valores más importantes: si no es tuyo, es de alguien más. Este principio aplica en todo: en los negocios, en el gobierno, en la familia y en la pareja. “Si no es tuyo, respétalo” es una enseñanza que nunca debemos olvidar. 

Cuando las familias viven estos valores, Oaxaca se abraza a sí misma y avanza unida. ¡Les deseamos una Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo!  

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