Por: Adairis Mandujano
Enero nos invita a abrir nuevos ciclos, pero no todas las culturas conciben el tiempo de la misma forma. En la tradición de China —una de las grandes culturas madre de la humanidad— el año nuevo no es solo una fecha, sino un reacomodo profundo del Qi, la energía vital que anima al cuerpo, la mente y las relaciones.
El Año Nuevo Chino 2026 comienza el martes 17 de febrero a las 2:44 a.m. (hora de México, CDMX), momento exacto de la Luna Nueva que activa el ciclo lunar. Ese instante marca el paso al Año del Caballo de Fuego, símbolo de acción audaz, libertad interior y liderazgo.
El Caballo, séptimo signo del zodiaco chino, simboliza movimiento, independencia y expansión. Su conexión con el Fuego potencia la claridad, el entusiasmo y la fuerza de voluntad. Juntos, nos invitan a avanzar con determinación, pero también con calma estratégica: no basta con moverse rápido; es vital moverse con sentido.
Desde la numerología, el año 2026 suma 1, número asociado al inicio, la iniciativa y el enfoque. Este trasfondo numérico refuerza la energía del Caballo de Fuego: es un año para sembrar, decidir y liderar con visión clara.
En la cultura china los colores son expresiones energéticas que influyen en el Qi. Para recibir el nuevo año, se recomiendan tonos rojos intensos, dorados y naranjas, que estimulan la vitalidad, la protección y la claridad de propósito. Vestir estos colores el 17 de febrero ayuda a alinear la intención personal con la energía que se despliega. En términos de prosperidad, se sugiere usar carteras rojas o doradas, siempre ordenadas, para favorecer el flujo armónico de recursos y oportunidades.
Diversas tradiciones siguen vigentes: la limpieza profunda del hogar antes del año nuevo para liberar lo estancado, la reunión familiar como acto de unión y nutrición emocional, los sobres rojos (Hong Bao) como deseo de buena fortuna y el Festival de los Faroles, que cierra el periodo festivo quince días después con luz y comunidad.
La astrología china y la Medicina Tradicional China (MTC) comparten una visión holística. Ambas analizan cómo las estaciones, los ciclos lunares y los cinco elementos (Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua) influyen en el cuerpo, las emociones y la mente. En MTC, el elemento Fuego, que domina este año, se asocia principalmente con el Corazón y el Sistema Circulatorio, órganos que regulan tanto la circulación física como la emocional. El corazón alberga el Shen, la dimensión espiritual de la persona —su claridad mental, alegría y conexión interna—.
Cuando la energía de Fuego está equilibrada, favorece la alegría, la comunicación clara y la conexión emocional saludable. Sin embargo, un exceso sin anclaje puede llevar a inquietud o tensión. Aquí es donde la MTC aporta herramientas prácticas: la acupuntura para armonizar el Qi, la auriculoterapia para regular emociones, la herbolaria para apoyar órganos específicos y el masaje terapéutico para liberar tensiones acumuladas.
Para mujeres que buscan un nuevo nivel de bienestar después de los 40, este año ofrece una oportunidad para integrar el cuerpo, la mente y el espíritu, tomar decisiones profundas y avanzar con equilibrio.
Las culturas madre siguen vigentes porque nos recuerdan que la vida es cíclica, que la salud se construye con atención y que la verdadera fuerza surge del equilibrio entre acción y calma.
En ATI – Medicina Integral, esta sabiduría milenaria se aplica con profesionalismo, ciencia y humanidad. Que el Año del Caballo de Fuego no solo marque un nuevo calendario, sino una manera renovada de habitar tu vida con propósito, salud y claridad.
Adairis Mandujano
Especialista en Acupuntura y Medicina China por The Wolrd Federation of Chinese Medicine Societies
ATI-Medicina Integral
951 187 06 39







