Por. Dra. Verónica Aguilar
No hay duda de que la maternidad es una de las etapas más hermosas en la vida y que es motivo de alegría y esperanza con la llegada de un nuevo ser; sin embargo, tanto el embarazo como la resolución de este (quirúrgica o naturalmente), así como la lactancia, condicionan cambios a nivel de todo el organismo de una mujer, a nivel social, mental, emocional y corporal.
En este último rubro podemos mencionar que los cambios involucran prácticamente todo el cuerpo, tanto por influencias hormonales como por el crecimiento del bebé en el interior del cuerpo materno, los cambios de peso y posteriormente, en ocasiones, cicatrices cuando existe una resolución quirúrgica (cesárea), así como aumento y disminución del volumen y composición de las mamas con relación a la lactancia.
Si bien es cierto que en los primeros meses del embarazo los cambios en volumen no son tan notables, ya se inicia con los cambios drásticos hormonales. A partir del segundo trimestre, el aumento en el volumen del bebé empieza a ser más importante, aumentando el volumen abdominal, condicionando el aumento lento y progresivo en el estiramiento de la piel del abdomen, así como el volumen y la piel de las mamas.
Aunado a esto y los cambios hormonales, también existe un aumento generalizado del peso de la madre. Este aumento en peso, en términos ideales, debe fluctuar entre 9 y 11 kg. Sin embargo, esto no siempre se lleva a la práctica por diferentes situaciones. Así mismo, esta distensión de la piel es mayor en embarazos múltiples, así como en los embarazos subsecuentes. No sólo la piel abdominal se ve afectada, en la parte interna de la pared abdominal existe una capa muy resistente pero poco elástica, la aponeurosis, esta capa se localiza profunda a la capa de grasa y cubriendo los músculos de la pared abdominal, al vencerse esta capa, los músculos rectos del abdomen, que deberían correr paralelos en la línea media se separan entre sí, condicionando una entidad denominada “diástasis de rectos”, lo cual impide que, a pesar de ejercitar la pared abdominal, no se logre una adecuada resistencia de la misma y siga viéndose abombada y sin adecuada contención.
Así también, cuando existe una resolución del embarazo por cesárea, otro de los cambios importantes será la presencia de una cicatriz, la cual puede ser horizontal (arriba del vello púbico) o vertical (de la cicatriz umbilical al vello púbico). La calidad de esta cicatriz dependerá de múltiples factores, entre ellos, si la cesárea fue programada o de urgencia, la cantidad de panículo adiposo (grasa), el tipo de sutura utilizado, si existió dehiscencia (que se haya abierto la herida) o infección, así como las características intrínsecas de la paciente.
Una vez resuelto el embarazo, muchos cambios empiezan a involucionar lentamente, principalmente el volumen del útero, abdomen y peso, presentándose más cambios hormonales y cambios significativos en mamas debido a la lactancia, ocasionando la distensión y retracción de la glándula y la piel, lo cual varía de acuerdo con la cantidad de leche producida y la frecuencia de vaciamiento, esto condiciona en algunas pacientes caída de la mama (ptosis), vaciamiento o aplanamiento de los polos superiores de la mamá, flacidez de piel, aumento en tamaño, color de areolas y pezones, así como asimetría o exacerbación de asimetrías preexistentes.
Además de todo lo anterior, los cambios de peso drásticos e hiper metabolismo inherente al embarazo, los cambios endocrinológicos (tiroides, hormonas femeninas y genética) y los patrones de alimentación (relación/proteína/grasa/hidratos de carbono) condicionarán qué “tan bien” o qué “tan mal” el organismo en general, y para nuestra área de estudio, los tejidos blandos (piel, grasa, aponeurosis, músculo, glándulas mamarias) se adapten a los cambios y se restituyan lo más parecido al estado previo.
En un segundo número hablaré de las opciones, desde el punto de vista de las correcciones que se pueden llevar a cabo con cirugía plástica, estética y reconstructiva.
Verónica Belem Aguilar Aragón
Cirujana Plástica, Estética y Reconstructiva
Privada de Monte Albán No. 108, Col. Reforma, Oaxaca de Juárez.
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