Juan Pablo Fernández García, Divinidad de la Forma 

Desde muy temprana edad, Juan Pablo Fernández García encontró en el dibujo una forma natural de expresión y descubrimiento. Bajo el cuidado y la guía de su abuela Perla, sus primeros acercamientos al arte surgieron en la cotidianidad del hogar, donde la curiosidad lo impulsaba a explorar todo aquello que capturara su atención. Fue ella quien, al notar su inquietud, transformó un gesto espontáneo —pintarse las manos con una pluma— en un aprendizaje significativo, enseñándole a plasmar sus primeros trazos sobre papel. 

Acompañado por su mano, Juan Pablo comenzó a dibujar formas simples como hormigas, hojas y animales, desarrollando desde entonces una sensibilidad particular por el movimiento y la esencia de lo que observaba. Con el paso del tiempo, el papel se convirtió en un espacio constante de exploración, donde cada trazo representaba no sólo una figura, sino una forma de entender y expresar el mundo que lo rodeaba. 

Socialmente: ¿En qué momento descubriste que el arte podía ser más que una inquietud, una vocación de vida? 

Juan Pablo Fernández García: Podría decir que más que una vocación, el arte es una forma de vida. Como artista por más que intentes hacer otra cosa como vocación, en lo que hagas siempre se reflejará esa habilidad. Yo me di cuenta de que podía vivir como un artista cuando me acepté a mí mismo como tal. Uno no nace necesariamente sabiendo cómo pintar o cómo dibujar, eso se aprende y se practica.  

Pero yo pienso que el artista se hace consciente de que es artista cuando, al ver alrededor, puede darse cuenta de que las personas normalmente no ven la vida como nosotros los artistas la vemos. Desde mi perspectiva, el artista ve las cosas con una atención al detalle diferente, con un sentido que parece común pero no lo es. Nosotros observamos las cosas desde un mundo donde podemos observar la vida misma en todo y cada color, cada forma, cada iluminación parece respirar y nos inspira para poder expresarnos de una manera completamente única. Muchas veces, el observar con los ojos de un artista, no quiere decir que veamos maravillas, sino que podemos apreciar la belleza y el amor del Creador en algo tan pequeño como una hormiga o como una gota en una hoja. 

S: Oaxaca tiene una carga cultural muy fuerte. ¿Cómo influye en tu obra?  

JPFG: Oaxaca para mí es un lugar muy místico, cuando era niño no había tantos coches ni tantas personas, ni mucho menos tantas casas, esto me hizo crecer sintiendo que había en el aire espacio y este espacio recorría todo y me permitía, como niño, ver las cosas más lúcidas y con más silencio, sentía como Oaxaca me sostenía para crecer.  

Al recibir tantas experiencias como las costumbres, la familia, la religión, la naturaleza y la gente, me pude moldear teniendo un sentido de la belleza muy particular. El peso que tiene Oaxaca para mí empieza desde la belleza que me evoca al ver todo lo que Oaxaca es y me ha dado, como las calles, la zona centro, los colores de sus casas, las fiestas, los olores, la naturaleza y todo lo que sostiene. Como artista, lo que más me apasiona, es la belleza en donde a veces las personas no la pueden ver y Oaxaca es un maestro para mí por todos sus contrastes que son tan claros y oscuros. 

S: Durante tu estancia en Canadá, tu visión cambió. ¿Qué transformó esa experiencia en tu proceso creativo?  

JPFG: En Colorado la vida es muy ordenada y organizada. Cuando pude ver las cosas de una manera más lineal e idealmente perfecta, me pareció algo tan irreal que por más seguridad que hubiera sentido, paradójicamente empecé a recordar lo que yo alguna vez experimenté al crecer en Oaxaca, y graciosamente me hizo percibir esto como una ilusión.  

Estas dos experiencias tan diferentes me apoyaron en mi proceso creativo para valorar más el caos que da tanta belleza y la simplicidad que puede hacer las cosas más complejas, por eso, en mi arte, Oaxaca representa esa libertad que me permito utilizar al crear una pintura y, Colorado, representa esa estructura por la cual puedo comunicar lo que siento en verdad. 

S: Decidiste profesionalizar tu formación artística. ¿Por qué era importante para ti ese paso? 

JPFG: Volver el arte mi profesión fue un paso muy importante porque me atreví a dedicarme de tiempo completo a mi arte. Algo muy importante, ya que en el arte lo más determinante no es la inspiración si no la constante disciplina para pintar y dibujar incluso, cuando no tienes ganas de hacerlo o cuando no estás inspirado.  

Desde mi punto de vista el verdadero maestro, empieza con una disciplina impecable para poder empoderar su propio arte y no justificar su éxito en la inspiración si no en la búsqueda de perfeccionar su técnica y expresión.  

S: ¿Qué te dejó tu paso por la Universidad de Naropa? 

JPFG: La universidad de Naropa me dejó experiencias muy profundas y contemplativas. Mi mejor amigo fue el dueño del café que se encontraba dentro de la Universidad, “Little Lama Café”; él fue un monje tibetano que lo conocí por el nombre de Lama. Lama dejó el monasterio hace mucho tiempo. El me entregó muchas enseñanzas y dentro de ellas una de las más importantes fue que: “con la dedicación que haces cualquier cosa, de esa misma manera haces todas las cosas en tu vida”. Él me compartió con ejemplo que cuando quieres hacer algo y das con honestidad lo mejor de ti, el resultado deja de tener tanto peso y el proceso se vuelve el resultado. Lama me apoyo con mi carrera de artista y me guio como joven en mi vida en la Universidad.  

Mis maestros son grandes artistas que me enseñaron a pintar y dibujar de formas que no creía posible. Ellos me compartieron su forma de pensar, de ver la vida y sus técnicas en el arte. Para mí, el maestro Mark Brausell fue una base muy importante en mi carrera como artista porque él me enseñó cómo manejar la pintura con libertad. Tengo que mencionar a otra maestra que me apoyó mucho en mi carrera de artista. Ms. Charmain Sue quien me dio la libertad de experimentar con distintos materiales en la misma Universidad en donde ella era la jefa del departamento en las artes.  

S: Realizaste cuatro murales en esa Universidad. ¿Qué significó dejar una obra permanente en ese espacio? 

JPFG: Para mí tuvo gran importancia dejar mi obra de forma permanente en ese espacio porque la Universidad me abrió las puertas desde mi primer semestre para pintar algo con tan gran significado. La Universidad de Naropa es una escuela inspirada en el Budismo Tibetano al estar enfocada en algo contemplativo y con ayuda de Little Lama Café logré plasmar lo que mi amigo Lama me había compartido de la cultura tibetana, las cuatro dignidades del Tíbet.  

Estas cuatro dignidades representan cosas muy importantes en la cultura tibetana. El dragón, que representa el norte, el tigre que representa el sur, el león de nieve que representa el este y la garuda que se planta en el oeste. Mi amigo Lama me enseñó que la garuda toma a la serpiente con las manos y la desgarra con el pico, también me compartió que el león de nieve, quien es el mítico animal del Tíbet, no puede tocar el piso, ya que si lo toca, se vuelve un perro de la calle cualquiera; el tigre que representa esa conciencia atenta y el gran dragón tibetano, quien sostiene las “Gang sing” o joyas preciosas que conceden deseos, y que según la leyenda, cuando escuchas truenos en el cielo, es el dragón concediendo deseos con las joyas preciosas. 

Esta carga cultural tan grande fue un regalo para mí, ya que el poder pintar algo con tanto peso, como oaxaqueño, me hizo recordar mi origen y también me motivó darles, a esos murales, la vida y los colores que merecen y que nacen de lo profundo de mis raíces.  

S: Has expuesto en galerías como Nalanda y EDGE Gallery en Denver. ¿Cómo ha sido ese proceso de mostrar tu trabajo fuera de México? 

JPFG: Es un proceso muy único y divertido porque la escena del arte en Colorado es muy diferente a la oaxaqueña. Al mostrar mi trabajo en Edge gallery me permitió darme a conocer mejor como artista y también aprendí cómo el arte en Colorado tiene una influencia muy grande en el arte callejero.  

En muchos de los eventos colaboramos con breakdancers y música de Hip-hop, eso le dio un toque multicultural a mi trabajo, resaltando esa parte tan importante de lo que es la cultura en el arte. En la galería de Nalanda los procesos fueron muy especiales, tanto que, por experimentar, pinté sin querer todo el piso con pintura de pared y se tuvo que cambiar. La galería de Nalanda fue muy paciente conmigo y me dieron ese espacio para experimentar sin límites, demostrando una exposición individual de mis pinturas y una en pareja de baile con pintura, la cual fue la que dio cabida a que se cambiara el piso. 

S: Participaste en la celebración de Día de Muertos en el Museo BOCA en Boulder. ¿Qué representa para ti llevar esta tradición al extranjero? 

JPFG: En la celebración de Día de Muertos mi experiencia fue algo especial ya que tuve la oportunidad de representar a mi Universidad, a mi país, estado y casa en el Museo de Boulder Colorado. Fue una colaboración en donde monté un altar con la ayuda de mis maestros para compartir lo que es ser mexicano y lo que nuestras tradiciones representan a nivel mundial. 

S: Tu obra parece moverse entre la intuición y la disciplina. ¿Cómo equilibras estos dos elementos? 

JPFG: Pienso que lo más importante es la disciplina porque la intuición de cómo se perciben las cosas en el arte, es parte del proceso; sin embargo, hay veces que mi intuición flagea y no puedo concentrarme, y mucho menos puedo ver lo que va a suceder; pero como artista, muchas veces tengo que seguir porque mi intuición se ve abrumada por tanta información en el proceso creativo que sólo tengo que seguir pintando sin importar lo que pase y eso para mí es la disciplina. 

S: ¿Qué buscas transmitir a través de tu pintura? 

 JPFG: Yo busco reflejar lo que para mí es la belleza, recordar desde mi ser lo que significa ser humano y compartirlo con mi pintura; me gustaría poder salirme del mundo de las ideas y regresar al mundo del ser en donde mi arte se plasma a través de miradas, figuras, alas y colores que reflejan lo que yo siento y percibo, con la única intención de compartir esa dicha que yo siento al pintar.  

S: ¿Cómo describirías tu estilo hoy? 

JPFG: Es una mezcla, el realismo y lo figurativo; por un lado, dibujo el cuerpo humano como es y, por otro lado, utilizó la figura para expresar cómo me siento, doblándola sin necesidad de ser perfecto. No podría encartonar mi arte diciendo que mi estilo está definido porque sigo buscando evolucionar y establecer una comunicación más allá de lo real y muy profundo en lo que para mí es el ser. 

S: ¿Qué papel juega la memoria en tu proceso creativo? 

JPFG: La memoria la utilizo como una herramienta para acceder a cierta información que quiero transmitir, sin embargo, lo que más me gusta expresar es la memoria de mi corazón y mi cuerpo, porque es ahí en donde unificó colores y experiencias como mensaje para compartir algo que viene desde lo más profundo de mí. 

S: ¿En qué etapa se encuentra actualmente tu trabajo y hacia dónde te gustaría llevarlo? 

JPFG: Estoy en mi plena carrera artística y mi trabajo lo pienso llevar incursionando en diversas técnicas y en múltiples visualizaciones de nuestro entorno vital. 

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