Karime Cossete Alfonso López. Directora de 100XOAXACA 

Asumir la dirección de 100XOAXACA no es sólo un nombramiento: es el inicio de un nuevo camino, así mismo un acto de responsabilidad con mi historia, con mi territorio y con las juventudes que creen que el liderazgo también puede ser ético, sensible y transformador. 

Vengo de Oaxaca, de una tierra donde la comunidad no es discurso, sino práctica cotidiana; donde la palabra tiene peso y la memoria importa. Mi camino ha estado marcado por el trabajo social, la defensa de los derechos humanos, la escritura como acto político y la convicción firme de que el liderazgo no se impone, se construye con sensibilidad, escucha y coherencia. 

Hoy llego a la dirección de 100XOAXACA con emoción, gratitud y una claridad profunda sobre lo que deseo impulsar. Creo en un liderazgo joven que no sea indiferente al dolor social, que comprenda el contexto de nuestro país, y que se atreva a actuar con ética en tiempos donde hacerlo parece contracorriente. Liderar, para mí, es servir, acompañar y sostener procesos colectivos que verdaderamente generan cambios. 

100XOAXACA es sin duda un semillero de ideas, de talentos y de voluntades transformadoras, es una comunidad de juventudes fuertes, responsables y valientes que encaran los retos con la mejor de las sonrisas. Ahora, con quienes estuvieron, con quienes están y con quienes estarán, mi compromiso es honrar su esencia y fortalecer una nueva etapa: más crítica, más incluyente, más consciente de las realidades que atraviesan a Oaxaca y a México. La formación no puede estar desligada de la empatía, ni de la acción del pensamiento. 

A la nueva generación que hoy se integra, quiero decirle con el corazón abierto: bienvenidas y bienvenidos. Llegan a un espacio que reta, que exige compromiso, pero que también cuida, acompaña y cree profundamente en ustedes. Aquí se viene a cuestionar lo aprendido, a incomodarse, a aprender del otro y a entender que el liderazgo verdadero no busca aplausos, sino responsabilidad y transformación. 

Confío en esta generación. Confío en su energía, en su mirada crítica y en su capacidad de imaginar un país más justo. Mi promesa es caminar a su lado, abrir caminos, tender puentes y recordarles, incluso en los momentos difíciles, que vale la pena luchar por lo que creemos. 

100XOAXACA será un punto de partida, no de llegada y ese será nuestro compromiso. Estimada y estimado promitente: que lo aprendido aquí se traduzca en decisiones más justas, en liderazgos más humanos y en un compromiso permanente con nuestras comunidades. Este proceso nos debe recordar que transformar la realidad no es una consigna, sino una práctica diaria. Porque cuando las juventudes se unen, la esperanza deja de ser un deseo y se convierte en una fuerza capaz de moverlo todo. 

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