Por Marissa D’Fernández
El accesorio correcto puede iluminar tu mirada, equilibrar tus facciones y elevar hasta el look más sencillo. La clave está en elegir piezas que acompañen la geometría natural de tu rostro.
Rostro ovalado. Más largo que ancho, con frente y mandíbulas equilibradas
Le favorecen aretes geométricos, argollas, gotas o diseños XL; anillos escultóricos y collares de cualquier largo.
¿Qué evitar? ¡Casi nada! Aquí manda el escote.
Rostro redondo. Tiene mejillas suaves y largo y ancho similares
Elige aretes alargados, anillos angulares o con piedras ovaladas, y collares debajo de la clavícula, mejor si caen en V.
Evita argollas grandes, aretes cortos con volumen y chokers.
Rostro cuadrado. Frente, pómulos y mandíbula tienen anchos semejantes y ángulos definidos
Favorecen las argollas medianas, los aretes curvos, los anillos ovalados y los collares de 50 a 60 centímetros.
Evita piezas angulosas que terminen junto a la mandíbula.
Rostro tipo pera. La mandíbula es más ancha que la frente
Busca aretes con volumen cerca del lóbulo, anillos protagonistas y collares de 40 a 45 centímetros.
Evita aretes largos o triangulares que se ensanchen hacia la mandíbula y collares pesados al centro.
Rostro corazón. Tiene frente amplia y barbilla estrecha
Lleva aretes en forma de gota o campana; anillos curvos y collares de 40 a 50 centímetros.
Evita aretes anchos arriba, diseños largos y delgados, chokers y cadenas en V.
Las reglas pueden orientarte, pero el espejo tiene la última palabra. Si quieres descubrir los accesorios, colores y formas que mejor expresan quién eres, agenda una asesoría de imagen conmigo. Hagamos visible tu mejor versión.
- Marissa D’Fernández
Asesora de Imagen
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