(951) 188 07 77    |   Oaxaca de Juárez, Oax. Sab, 18 de Sep de 2021

Mariana
Benítez Tiburcio: Celebrando la alegría de ser madre.

 

Por Alejandra Santaella

Mariana, una mujer de una sola pieza, una política mexicana implacable que ha defendido los intereses oaxaqueños, una esposa auténtica en sus sentimientos y noble en sus intenciones, pero también una madre con una extraordinaria calidad humana, llena de anhelos y retos; día con día nos demuestra que las féminas podemos cumplir con diversos roles en nuestra vida y de la mejor manera.

Junto con su esposo Eugenio y yendo de la mano, comparten la dicha de ser padres de Emiliano, y desean que el nuevo pequeño integrante de la familia y Sebastián sean unos niños humanos, solidarios y respetuosos. En esta ocasión, Socialmente tiene en exclusiva esta entrevista acerca de la próxima llegada del hijo Mariana Benítez Tiburcio y Eugenio Amador Quijano.

 

Socialmente: Mariana, ¿Qué representa en tu vida la maternidad?

Mariana: El mayor privilegio que toda mujer que decide ser madre puede tener. Ha sido en mi caso personal mi turning point, el punto en mi vida que define un antes y un después. Me explico. Antes de ser madre, estudié, me preparé fuertemente en lo profesional, trabajé intensamente teniendo como meta lograr muchos sueños, y qué bueno que fue así, muchos de dichos sueños los he ido logrando a base de grandes esfuerzos y sacrificios, sin embargo, todas esas metas y sueños se transformaron, tomaron un sentido más cálido, humano y con otros colores gracias a que soy madre. Por ejemplo, la causa de las mujeres nunca antes tuvo mayor sentido y propósito en mi vida como después de haberme convertido en mamá de Sebastián. El ser madre me hizo realmente entender el sentido de solidaridad que existe entre las mujeres principalmente si son madres, porque compartimos los mismos miedos, los mismos retos y muchos de nuestros anhelos. Y puedo decir con toda certeza que ser madre me ha hecho mejor persona, mejor profesionista y servidora pública, sin duda.

 

S: Mariana, ¿Pensaste en algún momento como sería ser madre? ¿Es diferente a lo te habías imaginado? 

M: No, la verdad sabía que habría retos y que mi vida no sería la misma pero nunca me imaginé lo maravilloso y desafiante que es ser mamá trabajadora, esposa y profesionista al mismo tiempo. Sin embargo, no cambio por nada la vida que tengo. ¡Soy muy afortunada!

 

S: ¿Cómo ha sido el comportamiento de Sebastián en este proceso?

M: Siempre escuché que muchas mujeres decían que “los hijos te escogen”, es decir que los niños escogen a los padres que tendrán para venir a cumplir a este mundo la misión que como seres humanos vienen a realizar. Lo creo al 100%. Mi hijo Sebastián desde que estaba en mi vientre sabía que tendría como madre una abogada comprometida con su profesión, muy activa y chambeadora y yo creo que por eso fue un embarazo maravilloso. El es un niño feliz y sumamente independiente. Entiende perfecto que su mamá trabaja pero que siempre está para él y cuando deja la oficina mi tiempo con él es de calidad absolutamente.

 

S: Mariana, ¿Qué tan importante es la participación de tu pareja en el desarrollo de tus hijos?

M: Muy importante. Estoy convencida de que para que los niños y niñas se desarrollen plenamente con bases emocionales fuertes y positivas necesariamente tienen que tener a sus padres como ejemplo y sustento. Soy afortunada en que mi esposo Eugenio me apoya muchísimo en este gran reto de ser madre y que como padres de Sebastián y ahora del pequeño Emiliano que viene sabemos que es una responsabilidad compartida y comprometida.

 

S: Mariana, ¿Cómo combinas el ser diputada y madre a la vez? 

M: ¡Y faltó decir esposa también! Puedo decir que con malabarismos como todas las mujeres que hemos decidido ser mamás. Sí es complejo, porque las mujeres de este siglo XXI lo queremos todo. Queremos ser las perfectas madres pero al mismo tiempo queremos ser grandes profesionistas, seguir siendo competitivas en el mundo laboral, estar en forma y además ser excelentes esposas. ¡Es sumamente agotador! Pero diariamente sigo intentando dar lo mejor de mí a mi familia, en mi trabajo como diputada y representante de los oaxaqueños y oaxaqueñas en el Congreso Federal y en general dar lo mejor de mí a mi país.

 

S: ¿De qué manera educan a su hijo para transformar la sociedad?

M: ¡Qué buena pregunta! Bien dicen que tener un hijo es una gran resposabilidad y lo digo  no sólo por las responsabilidades que implican para los padres, sino frente a la sociedad en la que vives, a tu país. En nuestro caso personal, Eugenio y yo queremos que nuestros hijos sean niños humanos y solidarios, respetuosos de los demás, que sepan que hay límites y reglas por el bien de todos y todas. Queremos además que crezcan sabiendo que hombres y mujeres somos iguales. Y algo muy importante: que tienen derecho a soñar tan alto como puedan y perseguir a diario esos sueños.

 

S: ¿Es importante la familia en desarrollo de la sociedad? ¿Por qué?

M: Totalmente. La familia es (y debe ser) el mejor lugar para sembrar los valores como el respeto, la tolerancia, el amor, la solidaridad y la igualdad entre hombres y mujeres. La escuela solo es un lugar donde se deben reforzar dichos valores pero jamás los padres debemos pretender que la escuela sea quien supla nuestras responsabilidades a la hora de educar a nuestros hijos.

 

S: ¿Cómo relacionan el trabajo y su función como padres?

M: El trabajo nos debe permitir además de ser el medio a través del cual de forma honesta obtengamos los medios para cubrir nuestras necesidades,  brindarles a nuestros hijos de la educación, la diversión, y vida que queremos darles, al mismo tiempo tiene que ser un punto de referencia, el ejemplo para nuestros hijos de que el esfuerzo, la dedicación y la pasión que le imprimamos a lo que hacemos nos permita lograr nuestros sueños y metas.

 

S: Eugenio, ¿Cómo describirías el papel de Mariana como mujer, esposa y madre? 

E: Mariana es una mujer comprometida con sus ideales, cree en un México de igualdad y justo y tiene la convicción de contribuir en equipo para mejorar a su estado Oaxaca y a su país. Trabaja arduamente en distintas trincheras para aportar a soluciones que la gente pueda materializar en una mejor calidad de vida; es cercana a la gente, toma su energía de esa interacción humana, es auténtica en sus sentimientos, es transparente en sus intenciones. Mi esposa es una mujer que trabaja arduamente, es incansable, es talentosa y su don de liderazgo es admirable. ¡Qué más puedo decir de mi esposa!

 

El definirla como esposa  y como madre no puede ser excluyente del tipo de mujer que es; es una mujer que trabaja, que tiene roles de liderazgo y que su trabajo aporta a su sociedad. Nuestra relación en la familia es de respeto, y es de libertad también, tenemos ambos anhelos y buscamos que la relación nos de la fortaleza emocional para desenvolvernos como personas; queremos darle a nuestros hijos lo mejor de nosotros y educarlos en una cultura de trabajo. Con Mariana la relación nunca es aburrida, siempre hay proyectos y sueños presentes en el día a día y su energía es parte esencial de lo que aporta a nuestra relación.

 

Es una gran madre, siempre atenta a nuestro hijo Sebastián, amorosa, divertida, le da lo mejor de su tiempo y de su persona. Y la veo más que nunca feliz del bebé que esperamos que se llamará Emiliano.

 

S: Mariana, ¿Qué mensaje la darías a las madres de familia?

M: Primero que nada que este 10 de mayo sirva para darles el mayor reconocimiento y cariño por el gran trabajo, pasión, amor que le imprimen día a día a todo lo que hacen por sus familias.  Como dije antes, nunca como hoy siento esa empatía y solidaridad con todas las mujeres madres, y en especial con mis paisanas oaxaqueñas. Así que las abrazo con mucho cariño a todas y decirles que es muy importante seguir trabajando unidas por hacer de nuestra sociedad, de nuestro país un mejor lugar para nuestros hijos e hijas pero también para nosotras. Para ello, es importante que los lazos, las alianzas y las redes entre nosotras se fortalezcan porque entre más mujeres trabajemos por nosotras y por las mujeres que vienen de las nuevas generaciones seremos más fuertes y poderosas y podremos lograr cambiar muchas cosas que no nos gustan hoy en día como la desigualdad de derechos, la violencia contra nosotras y la falta de oportunidades.

 

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